La cultura y el arte no entienden de vacaciones, y menos aún si hablamos de Antonio Espigares. El polifacético artista granadino continúa encadenando éxitos, devorando proyectos y demostrando que la interpretación, la presentación y la pintura no son caminos separados, sino vasos comunicantes de su arrolladora creatividad.
Con una trayectoria innegable que lo ha llevado a compartir platós con figuras de la talla de María Teresa Campos, Espigares vive uno de los momentos más dulces y maduros de su carrera.
El Olimpo de la actuación: Reconocimiento en los Premios Grandes Talentos
El último gran hito en su carrera interpretativa ha tenido lugar en la capital. Antonio Espigares fue galardonado en los prestigiosos Premios Grandes Talentos en Madrid, uno de los reconocimientos más importantes del sector de la actuación a nivel nacional.
En una gala cargada de emoción, el granadino compartió palmarés con rostros tan conocidos como la cómica y presentadora Susi Caramelo, en una edición que también homenajeó a título póstumo a la eterna Concha Velasco.

«Estoy muy contento. Después de tantos años trabajando, la verdad es que no me lo esperaba», confiesa un humilde Espigares, quien recientemente también saboreó el reconocimiento de su tierra al ser nominado a los Premios Lorca.
A pesar de haber tocado el cielo en la televisión andaluza —recordando con especial cariño y nostalgia su etapa en la mítica serie Arrayán de Canal Sur— y de dominar el medio artístico, al preguntarle con cuál de todas sus vidas se queda, lo tiene claro: «Me quedo con mi faceta de actor».
De la terapia al lienzo: Su primera exposición en solitario
Si su voz y su rostro son de sobra conocidos, su brocha no se queda atrás. Lo que comenzó como una recomendación médica se ha transformado en una vía de escape y un éxito rotundo. «Le recomendaron pintar por terapia», y el arte hizo el resto.
Tras haber llevado sus obras a escaparates internacionales de la categoría de Nueva York, Roma o Madrid, Espigares siempre lo había hecho en muestras colectivas. Hasta ahora. El Palacio Gamboa acoge este mes de julio su primera exposición de pintura en solitario. Una cita histórica para el artista, que se enfrenta desnudo, a través de sus lienzos, al escrutinio de su público más fiel.
Un motor vital: La capacidad de sorprenderse
Espigares es el claro ejemplo de un creador camaleónico capaz de adaptarse a cualquier disciplina y salir victorioso. Su filosofía de vida y de trabajo se resume en mantener la llama de la curiosidad siempre encendida.
«Te tiene que generar interés. La vida me ha enseñado que te sorprende», concluye el artista. Y viendo su presente, no cabe duda de que a Antonio Espigares aún le quedan muchas sorpresas con las que deleitar al panorama cultural español.


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