La calle Poeta Mira de Amezcua ha sido una de las peores paradas por los terremotos de este martes 18 de agosto. Varios vehículos quedaron sepultados por los escombros, al caer también varias ramas de árboles, incluso parte de una farola. Nos hemos desplazado hasta el lugar de los hechos para conocer de primera mano el alcance de los seísmos.
Allí pudimos hablar con uno de los vecinos afectados, dueño de un Toyota Auris que ha terminado completamente destrozado. El hombre, de avanzada edad, nos relataba cómo había vivido los temblores: «Venía de haber aparcado el coche una hora antes, cuando terminé de desayunar sentí un ‘castañazo’ y pensé que era una bombona. El bloque pegó dos meneos y se empezaron a caer los libros y las copas, ahí supe que era un terremoto».
Su reacción inmediata fue salir junto a su esposa a la calle. «Mi hijo me dijo que me quedase en casa pero pensé que era mejor ir a un parque. Cuando bajé, vi los ladrillos sobre el coche y pensé, una pena, aunque si hubiera sido unos minutos antes, me hubiera matado. El coche está siniestro total, lo compré hace dos meses pero menos mal que no me ha pillado porque no lo cuento. Los ladrillos han agujereado todo el techo», nos contaba su propietario.
Por suerte, dentro de su vivienda no ha tenido que lamentar graves daños. Hermenegildo y su señora están pensando en coger las maletas e irse a Jamilena (Jaén) para evitar nuevos sustos: «En la vida he vivido algo igual. Mi sofá parecía una barca, un zarandeo. Además de las réplicas. No sé si echarme a reír o a llorar». Ahora espera que el seguro se haga cargo y sobre todo, que no se repitan los seísmos.

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