El central madrileño ha vivido una transformación meteórica desde su llegada en 2024: pasó de tener un papel testimonial a convertirse en uno de los líderes del vestuario
Hay historias que se explican mejor con el paso del tiempo. La de Manu Lama es una de ellas. El central madrileño llegó al Granada CF en agosto de 2024 procedente del CF Fuenlabrada, firmando por tres temporadas.
Su aterrizaje en Los Cármenes no hacía presagiar el protagonismo que terminaría adquiriendo. La competencia en el centro de la defensa era enorme y Lama comenzó el curso 2024-2025 en el último escalón de la rotación. Era, a todos los efectos, el sexto central.
Durante buena parte de aquella temporada tuvo que esperar su oportunidad. Terminó disputando 19 encuentros, con 1.080 minutos en Segunda División y otros 250 en la Copa del Rey. Unos números que, vistos desde fuera, pueden parecer importantes, pero que esconden una realidad: no empezó a tener continuidad en Liga hasta la jornada 25.
Incluso tuvo la posibilidad de cambiar de aires durante el mercado invernal. Sin embargo, tomó una decisión que terminaría siendo determinante para su carrera: quedarse en Granada y luchar por un puesto. Y la apuesta salió bien.
De esperar su oportunidad a ser indiscutible
En la temporada 2025-2026 se hizo con un puesto fijo en el centro de la defensa y alcanzó los 2.951 minutos en Liga, repartidos en 34 partidos. De sexto central a titular indiscutible en apenas un año.
Su evolución no ha pasado desapercibida. El Granada CF le dio la oportunidad de consolidarse en el fútbol profesional y Lama ha respondido con rendimiento, regularidad y compromiso. Su contrato con el conjunto rojiblanco se extiende hasta 2027.
Un nuevo curso y un nuevo compañero
La temporada 2026-2027 ha comenzado reforzando todavía más su condición de referencia defensiva. Lama ha completado los tres primeros partidos junto a Bourama, formando una pareja que está ofreciendo muy buenas sensaciones.
El propio rendimiento del madrileño ha hecho que su papel vaya mucho más allá de lo estrictamente deportivo. Ya no es aquel futbolista que esperaba una oportunidad desde el fondo de la rotación. Ahora es uno de los líderes de un Granada construido alrededor de una generación joven, el denominado Granada de “los chaveas”. Y esa evolución también se refleja en el vestuario: Lama es uno de los capitanes del equipo.
Primera División llamó a su puerta
El último capítulo de esta historia llegó en el último día de mercado. Su rendimiento despertó el interés de clubes de Primera División. Elche CF, Rayo Vallecano y Deportivo Alavés mostraron interés por el futbolista, con el conjunto ilicitano llegando a presentar una propuesta en firme.
La posibilidad de dar el salto a la máxima categoría estaba encima de la mesa. Sin embargo, Lama decidió quedarse.
No quiso forzar su salida y optó por continuar en Granada, donde se siente valorado y agradecido. La decisión ha terminado de estrechar el vínculo con una afición que ya reconoce en él mucho más que a un central.
Manu Lama es ahora uno de los rostros del nuevo Granada.
Aquel jugador que en 2024 apenas encontraba minutos, que tuvo que esperar hasta la segunda mitad de la temporada para hacerse un hueco y que pudo salir en enero, hoy es titular, capitán y uno de los referentes de un equipo que apuesta por la juventud.
Una evolución construida a base de paciencia, trabajo y una decisión que, vista con perspectiva, cambió su trayectoria: quedarse para luchar por un puesto cuando marcharse parecía la opción más sencilla.

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