Foto: Granada CF
El balón echó a rodar para dar la bienvenida a una nueva temporada. Pacheta apostó de inicio por un once formado por Lizoain; Sergio López, Manu Lama, Bourama, Diallo; Gumbau, Alcaraz, Alemañ; Rodelas, Arnaiz y Chinaza, con el objetivo de arrancar con buen pie. Sin embargo, fue el conjunto asturiano el que llevó el peso del partido desde el pitido inicial, imponiendo su ritmo y cercando el área nazarí.
El Oviedo avasalló en los primeros compases. Primero avisó Nacho Vidal con un centro muy envenenado desde la banda derecha que no halló rematador por pura fortuna para la zaga andaluza. Instantes después, David Costas acarició el gol con un testarazo en el punto de penalti tras una falta colgada al área. La respuesta del Granada llegó en el minuto 21 con una gran volea de Sergio López a la salida de un córner que se marchó rozando el poste izquierdo.
En el minuto 24 llegó la gran controversia de la tarde. El colegiado Pérez Hernández mostró tarjeta amarilla a Chinaza por una supuesta falta sobre Aarón Escandell en la salida de balón. La repetición dejó en evidencia el exceso de celo del exguardameta granadinista, quien exageró un contacto inexistente para forzar la sanción sobre el atacante nazarí ante la incredulidad del banquillo visitante.
Lizoain viste de héroe y la suerte se alía con el Granada
El tramo final de la primera mitad fue un monólogo carbayón. Chris Ramos se convirtió en la pesadilla de la defensa del Granada: primero obligó a Lizoain a realizar una estirada providencial, después rozó el tanto de cabeza en la jugada posterior y culminó su repertorio con un mano a mano que cruzó en exceso.
Entre tanto acoso local, el partido regaló la jugada surrealista de la jornada: un fallo de Lizoain en la salida dejó el balón servido a Villahermosa en la frontal. El ‘6’ del Oviedo disparó a placer a puerta vacía pero, milagrosamente, el balón impactó de lleno en la cabeza de su propio compañero, Alberto Reina, evitando el gol sobre la misma línea cuando el Tartiere ya lo celebraba.
Chinaza probó suerte antes del descanso con un lejano disparo que se marchó desviado, pero el guion no cambió. Sin añadir un solo segundo, el colegiado señaló el camino a vestuarios en el minuto 45, dejando un empate a cero que sabía a oro para un Granada que necesitaba reajustarse tras el paso por vestuarios.
El Granada despertó
El segundo tiempo arrancó sin cambios sobre el césped y con un primer saque de esquina favorable a los asturianos. Sin embargo, el Granada comenzó entonado. Los nazaríes avisaron con su primer tiro a puerta mediante un tímido golpeo de Alemañ tras una dejada de cabeza de Arnaiz. Minutos antes, una gran maniobra de Rodelas dentro del área estrellaba el balón en la zaga carbayona, reflejando un incremento claro en la intensidad y el peligro visitante. Empezaban bien los de Pacheta.
En el minuto 56, el técnico burgalés decidió mover el banquillo dando entrada a Pascual y Marqués en sustitución de Chinaza y Alemañ. La dinámica no cambió y el Granada continuó mostrando una cara muy superior. Fue de nuevo Rodelas quien llevó el uy a la grada con un centro-chut que se paseó a escasos centímetros de la línea de gol, sin que Pascual llegase a rematar en el segundo palo.
El Real Oviedo reclamó penalti en una jugada dividida por una posible mano de Rubén Alcaraz al despejar, pero el colegiado dejó seguir la jugada. Poco después, Pacheta dio descanso a Rodelas y al amonestado Sergio López para meter piernas frescas con Owen y Óscar. El choque se interrumpió durante unos minutos tras un lance en el que Alcaraz impactó en las costillas de Aaron Escandell, quien tuvo que ser atendido por las asistencias médicas.
Tras la reanudación, el conjunto local intentó reaccionar. Isfan probó fortuna con un disparo lejano que se marchó alto y el Oviedo volvió a tomar las riendas buscando la espalda de la defensa con Chris Ramos y varios intentos de Villahermosa, pero Lizoain se mostró intratable bajo palos. En el tramo final, Isfan vio la amarilla tras frenar una clara.
Querer y no poder
El Granada tuvo la victoria en sus botas tras un fallo defensivo ovetense que dejó a Marqués en un mano a mano claro con Escandell, pero el guardameta local salvó el gol con el cuerpo. El rechace cayó a pies de Jorge Pascual, cuyo disparo desde la frontal volvió a detener el portero. Instantes después, Gumbau volvió a rozar el gol con un zapatazo ajustado que repelió la zaga.
Pese a los 4 minutos de añadido y la tensión final —con tarjeta amarilla para Alcaraz incluida—, las constantes interrupciones sellaron el marcador. Ambos equipos lo intentaron hasta el pitido final, pero el choque concluyó con un 0-0.
Reparto de puntos en el Tartiere que le sirve al Granada para sumar su primer punto de la temporada en el debut.

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