El Granada vivió una tarde de pesadilla en el Nuevo Los Cármenes tras caer derrotado por 2-4 ante la UD Almería. Lo que comenzó como un arranque prometedor terminó en un descalabro absoluto que dejó al técnico rojiblanco, Pacheta, visiblemente afectado en una rueda de prensa donde no hubo lugar para los paños calientes.
«Son regalos, no hay explicación»
Para el entrenador burgalés, el análisis estratégico quedó en un segundo plano frente a la fragilidad defensiva de su equipo. «No es un partido para hablar de tácticas. No puedes cometer tres errores y que te hagan tres goles», sentenció Pacheta, visiblemente molesto por la facilidad con la que el Almería castigó a los locales. El técnico fue tajante al definir los tantos encajados como «regalos» que desmoronaron el plan inicial.
Tras el primer gol almeriense, el Granada perdió el control, dejó de dominar y comenzó a ir «detrás de la pelota». «No estamos limpios con el balón y si encima regalas ante un rival así, te castigan», añadió. Con 45 puntos en la tabla, el técnico advirtió que la urgencia es máxima: «Hay que ganar, tenemos que ganar ya».
Autocrítica feroz y señales al vestuario
Pacheta calificó a sus jugadores como una «plantilla de gente honesta», pero les exigió una reacción inmediata tras haber encajado ocho goles en apenas dos días. El mensaje de cara a la visita a Zaragoza fue de una exigencia absoluta:
«Tienen que pasarlo mal porque son responsables; tenemos que espabilar y empujar. Se nos ha olvidado jugar y generar, hay que buscar el porqué».
Soluciones drásticas para frenar la sangría
El preparador no descartó cambios estructurales para los próximos compromisos. La solución a la falta de contundencia pasa, según sus palabras, por la concentración y el cambio de nombres: «Si no funciona, tienes la posibilidad de cambiar jugadores y dibujo. La solución es clara: o no cometer esos errores, o cambiar».
Finalmente, el técnico dejó dos apuntes sobre nombres propios: la ausencia de Sola se debió estrictamente a una «decisión técnica», mientras que la nota preocupante la dio Luca, quien fue trasladado al hospital y se encuentra bajo observación.
Pacheta cerró su comparecencia con una frase que resume el sentir del granadinismo en este tramo final: «Ahora toca tragar bilis». El margen de error se ha esfumado y la permanencia exige volver a la solidez de inmediato.


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